¿QUIÉN GOBIERNA BOLIVIA? / María Galindo
Tuto
Quiroga, exvicepresidente del dictador Banzer y actualmente
representante de la CIA y de la embajada norteamericana, articula,
sin ninguna legitimidad, las decisiones jurídicas y políticas
respecto de las próximas elecciones.
Fernando
Camacho, presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, a través de
los ministros de la Presidencia, Jerjes Justiniano, defensor de los
violadores de la Manada cruceña, y a través del Ministro de Defensa
y otros miembros del gabinete toma las decisiones militares. Dos
ejemplos de esas decisiones son el decreto que da permiso a los
militares de matar, eximiéndolos de consecuencias penales y
que ha permitido la militarización de todo el país. Y el decreto
que transfiere a las Fuerzas Armadas más de 30 millones de
bolivianos para armarse como para una guerra civil.
Samuel
Doria Medina, a través del Ministro de Gobierno y la Canciller. Una
se encarga de edulcorar la escena para la comunidad internacional y
el otro de amenazar, como reencarnación de Arce Gómez.
Les
sirve el café Carlos Mesa, que asiste a sus reuniones para darles
una legitimidad que estos personajes no tienen.
Ninguno
de estos tres personajes tiene en la democracia boliviana cargo
alguno, ni bancada siquiera, pero están a la cabeza de un gobierno
que no es ni más ni menos que un plan fascista que quiere ocupar el
Estado, las decisiones sobre el yacimiento de litio e instalar desde
Bolivia la transición al neoliberalismo fascista en todo el
continente.
Las
próximas elecciones que anuncian sólo les interesan si les sirven
para maquillar de democrático un régimen que tiene como legitimidad
única la ocupación policíaco-militar de todas las ciudades, por
eso es fundamental que el Movimiento Al Socialismo participe en
las próximas elecciones.
Si
las elecciones no les sirven, estos sanguinarios personajes, que
amenazan con acusarnos de sedición, cuando son l@s primeros
sedicios@s, nos van a jalar a una guerra civil.
La
Asamblea Legislativa Plurinacional, donde el Movimiento Al Socialismo
tiene dos tercios está hoy a la cabeza de la Eva Copa, mujer alteña,
estudiante de la UPEA, que ha tenido la responsabilidad de asumir un
puesto tan difícil. Evo Morales y Álvaro García Linera crearon un
vacío de poder y una estampida que refleja un régimen clientelar
con las organizaciones sociales, que refleja los propios límites
ideológicos y políticos de un proyecto que ya no tenía contenido
popular, y que se ha caído por el peso de su propia decadencia.
La
situación que vivimos no admite análisis maniqueo de los buenos
contra los malos, ni viceversa. No son los jerarcas del MAS acá las
víctimas, tal como muestran los informes de las muertes de quienes
sabemos apenas sus edades y nombres; son los sin nombre los que están
siendo asesinados. Que no osen nombrarlos como mártires de la
democracia, porque su destino son las fosas comunes de quienes se
benefician de la muerte, como Camacho o Morales, simultáneamente.
En
Bolivia gobierna la mentira, no por nada es ministra de
comunicaciones Roxana Lizárraga, protagonista de groseras de
fakenews. Se desatan a través del WhatsApp campañas de psicosis
social que pretende desatar miedo para fascistizar nuestra vida
cotidiana y pasar de ocupar el Estado a ocupar nuestros cuerpos, y
nuestras emociones.
Evo
Morales ya no gobierna Bolivia, pero su delito no es ser
indígena; su delito real es haber protagonizado un gobierno
corrupto, ecocida, misógino y caudillista.
- Gobierna la mediocridad y la misoginia de Arturo Murillo.
- Gobierna la ignorancia y banalidad de Janine Añez.
- Gobierna la presencia colonial de las Naciones Unidas, la Unión Europea o la OEA, que sin entender nada de la trama compleja social boliviana manejan mesas de “pacificación” que excluyen a la sociedad civil, a la Presidenta del Senado, que es, les guste o no, es la segunda al mando del Estado.
- Gobierna Bolivia la desinformación y el saqueo del Estado.
- Gobierna Bolivia la confusión generalizada.
- Gobierna Bolivia el chauvinismo exacerbado.
Dios
ha entrado al palacio para matar a sus hijos y para regalar, y violar
a las hijas. La Biblia ha entrado al palacio de la mano de fanáticos
que leen el Antiguo Testamento como mensaje literal y quieren
instalar la Ley del Talión y la sumisión de las mujeres.

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