Tiempo de ruptura/ Gustavo Esteva
Sólo por ceguera políticamente patológica no se ve el significado actual del zapatismo ni se celebra su aniversario. Faltan ya palabras e imágenes para referirse a la catástrofe que estamos viviendo. El mundo que teníamos cae a pedazos alrededor de la peor manera imaginable. La ridícula promesa de regresar a cierta normalidad es otra forma de amenaza: se busca llevar aún más lejos el horror que caracterizaba ese mundo que desaparece. No hay optimismo posible. Todas las opciones están cargadas de violencia y destrucción. Parece imposible detener a una clase dirigente inmoral e irresponsable, que lleva adelante el despojo al que se dedica y devasta todo a su paso, la naturaleza lo mismo que el tejido social y la cultura. El colapso climático es ya conciencia general y experiencia cotidiana. Se repite, ansiosamente, que no sabemos si el nuevo clima será compatible con la vida humana. Si lográramos dejar de lastimarla como estamos haciendo quizá la madre tierra podría recuperarse; pe...