Las marionetas/ Gustavo Duch
La fertilidad de la tierra
Palabreando
Después de años de controversias, la gran mayoría de las
instituciones internacionales coinciden en afirmar que la agricultura campesina
familiar es la mejor estrategia para asegurar la alimentación en el mundo y
dejar atrás el crecimiento de las cifras del hambre.
En referencia a la eficiencia energética a la hora de
producir alimentos, tampoco hay dudas respecto a las bondades de la agricultura
campesina, más aún si las cifras las comparamos con las de la agricultura
industrial, un sumatorio de barbacoa innecesaria de petróleo.
Por esta afición a quemar petróleo y a quemar bosques para
ganar tierras, la agricultura industrial es un importante desencadenante de la
crisis climática. En cambio, la agricultura campesina combinada virtuosamente
con ganadería que pastorea en los alrededores y contribuye a fertilizar y
abonar la tierra, no solo no contamina sino que, queda confirmado, es capaz de
reducir la cifra de los gases con efecto invernadero de la atmósfera,
“enfriando” nuestro planeta.
Academias, centros de investigación médica y de nutrición,
los datos de la epidemiología … corroboran lo que el sentido común siempre
había defendido, la agricultura campesina es la manera más sana y nutritiva de
alimentarse, libre de pesticidas, transgénicos, aditivos y otros tóxicos.
La biología, botánica, zoología, entomología, ornitología,
primatología, etc. tan preocupada por la desaparición de las golondrinas,
luciérnagas, sapos o miles de variedades de semillas autóctonas, se postulan
sin fisuras en favor de la agricultura campesina, y su capacidad de enriquecer
los territorios allí donde se practica.
Incluso las ciencias de la economía están explicando
abiertamente que una agricultura campesina a pequeña escala, multiplicada y
reproducida por doquier, es la fórmula más inteligente de construir comunidades
dinámicas, sostenibles y reproducibles.
Y como estas verdades son tan poderosas, los gobiernos del
mundo – marionetas de las multinacionales de la agricultura y la alimentación –
están decididos a hacer todo lo posible para acabar con ella, con la
agricultura campesina, no vaya a ser que con su expansión se acaben los
negocios de hambrear, calentar, enfermar y colapsar el Planeta.

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