Entrevista a Jorge Riechmann: "Hace falta desobediencia de masas para poder frenar la tragedia climática"
El profesor de filosofía en la Universidad Autónoma de
Madrid e histórico del movimiento ecologista nos explica las razones de la
acción de la plataforma 2020 Rebelión Por el Clima que este lunes bloqueó un
puente de 4 carriles en Nuevos Ministerios al mismo tiempo que se instalaba una
acampada frente al Ministerio de Transición Ecológica.
a-
PALOMA GONZÁLEZ
Jorge
Riechmann (1962) nos atiende este martes por teléfono antes de asistir a sus
clases en la Autónoma. El lunes, fue detenido junto a otros dos
activistas y puesto en libertad cuatro horas más tarde con
cargos de desobediencia y resistencia a la autoridad.
Para él, ha merecido la pena. La propia
plataforma ha hecho público que desde el Ministerio de Transición Ecológica se
ha ofrecido una reunión con la ministra Teresa Ribera cuando esta regrese de su
viaje a Costa Rica el próximo jueves, si bien cabe la posibilidad de que el
encuentro tuviese lugar antes con el Secretario de Estado.
¿Por qué se desobedeció el 7 de octubre?
Porque
es el aniversario del informe del IPCC (Panel Internacional de expertos en
Cambio Climático) que indicaba que es vital limitar el aumento de la
temperatura global a 1,5ºC. Por eso la coalición de 2020WeRiseUp, donde no solo
está Rebelión contra la Extinción, sino muchos más colectivos, como Ecologistas
en Acción, Greenpeace o Fridays For Future, entre otros, convocó ayer una
jornada de rebelión internacional en muchos países a
la vez dentro de esa estrategia que se pretende que vaya en aumento de
desobediencia civil en escala ante el ecocidio y
genocidio que vivimos.
¿Qué supone esta segunda semana de
acciones frente a la que ya hubo del 20 al 27 de septiembre?
Es
un salto cualitativo respecto a otras movilizaciones como las manifestaciones
de la semana pasada aunque nosotros todavía estamos un poco por detrás si nos
comparamos con otros países como Reino Unido donde ha habido acciones masivas.
Ayer participamos unos cientos de personas, que en comparación con la magnitud
de la amenaza del cambio climático es ridículo. Deberíamos
ser millones de personas. Y es que incluso si se crea un
Ministerio para la Transición Ecológica o se aprueban declaraciones de
emergencia climática, en la práctica apenas damos los pasos para la reducción
drástica, en plazos brevísimos, de gases de efecto invernadero que necesitamos.
Por ello queremos que se tomen medidas reales y ya.
Usted fue detenido durante cuatro horas en
la comisaría de Moratalaz, ¿cómo considera la actuación policial?
Nos
detuvieron a una compañera de Barcelona, a otro compañero
de Madrid y a mí y nos han soltado con cargos de desobediencia
y resistencia. La policía iba retirándonos de donde estábamos ejerciendo
nuestro derecho a la resistencia civil pasiva cortando el tráfico. Marina por
ejemplo hizo la táctica de la croqueta blanda para evitar que la atrapasen
inmediatamente y se arañó con el asfalto pero Paco y yo no tuvimos
heridas.
Pero tenemos constancia de que ha habido
varias lesiones y una muñeca rota así como unas 200 personas identificadas...
Sí,
otras personas que no fueron retenidas sí que han tenido lesiones. Cuando te
levantas te intentan retorcer el brazo y a veces consiguen abrir
muñecas. En lo que no me pude fijar es si llevaban el identificativo
tapado como se dijo en algún tuit desde alguna de las organizaciones.
¿Y ahora cuál es el siguiente objetivo?
¿Hasta cuándo mantendrán la acampada y qué tipo de actividades se desarrollarán
en ella?
Hay
permiso para mantenerla hasta el viernes y llevar a cabo actividades, charlas,
talleres, espacios de debate. Ayer se leyó un comunicado en el que se recordaba
que los objetivos eran llevar a cabo peticiones a las
instituciones y gobiernos para que se pongan de verdad en
marcha políticas de reducción drástica de las emisiones de gases invernaderos. Ahí
es cuando hay algunas diferencias dentro de la coalición de organizaciones,
algunas exigen un ritmo más rápido.
¿A qué se refiere con distintos ritmos?
Hacer
algo como lo de ayer requiere de muchos meses de preparación con mucha gente
trabajando para que no te detengan antes de poner un pie en la calle, sin que
se aborte la acción. Al haberlo organizado colectivamente entre gente de edades
muy diferentes - entre ellos, algunos chavales muy jóvenes que se incorporan
ahora mismo a esta clase de lucha - y organizaciones muy
diversas - algunas recientemente creadas y otras con mucha
historia como Ecologistas, en la cual participo desde hace años -, se han
generado algunas tensiones. Mi temor es que eso haga difícil esa clase de
cooperación que sin embargo es muy necesaria. Pediría a todos los involucrados
un gran esfuerzo para llevar a cabo nuestros objetivos.
¿Se refiere a la carta dirigida a Grande
Marlaska?
Hubo
un enorme revuelo con ese comunicado emitido por Rebelión
contra la Extinción del cual se desmarcó la
propia organización. Seguramente lo escribieron dos chavales muy jóvenes que
están empezando en esto y que, como es normal, pudieron meter la pata. Pero
también es una gran metedura de pata la sobrerreacción posterior, el tener que estar
cinco días comunicado va comunicado viene desmintiendo ese texto. En la clase
de redes cooperativas que necesitamos contra el cambio climático hay que
cuidarse y eso implica trabajar juntas para que las
decisiones políticas sean las óptimas y cada vez seamos más.
¿Cree entonces que lograrán que la
ministra les atienda?
Lo
de ayer fue un gran paso, pero tenemos que continuar para llegar al nivel al
que están movimientos como los que se han ido organizando estos últimos años a
nivel internacional, como el Sunrise Movement en EEUU o el Ende Gelände en
Alemania. Ya hemos conseguido trasladar el punto de partida: la percepción de que hace falta desobediencia civil no violenta a
escala de masas para tener alguna opción de frenar la tragedia en
curso. Así de mala es la situación.

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